Concebimos al alumno de esta etapa como un activo protagonista de su educación, un interrogador incesante de los enigmas de la vida, un curioso descubridor de la verdad, mente y corazón abiertos a la guía del maestro, una persona abierta a la convivencia, un alma dispuesta amorosamente a conocer y amar a Dios.
Todo este cúmulo de habilidades y competencias tienen la intención de fortalecer a cada uno de nuestros alumnos para enfrentar los retos de un mundo cada día más globalizado. Buscamos que nuestros alumnos sean críticos, analíticos y autosuficientes, pero sobre todo conscientes de su realidad y sus oportunidades como líderes cristianos responsables de aplicar los principios y valores universales. |