La importancia de los pequeños momentos de oración en familia

Para la oración no se requiere de mucho tiempo o de preparaciones complejas, son simplemente momentos en donde podemos recuperar la grandeza de voltear la vista a Dios y descubrir lo fácil que es.

Con los más pequeños, una oración sencilla o una jaculatoria son suficientes, dejándolos que ellos mismos expresen lo que sienten y hagan sus peticiones a Dios. Con los mayores, dejando que se expresen en voz alta si ellos así lo deciden.

Algunos momentos para orar durante el día:

  • Al iniciar el día:

Pedir a Dios por nuestras intenciones y agradecerle por todos los dones que de Él recibimos todos los días, con una expresión sencilla desde el corazón, con un pensamiento de lo que estamos viviendo.

  • Ofrecer el día:

Especialmente por alguna intención que acordemos en común y darle así un enorme valor a las pequeñas tareas que llevaremos a cabo durante el día.

  • Bendecir los alimentos:

Esta oración la puede dirigir un miembro diferente de la familia para cada comida. Es momento de aprovechar también para elevar el corazón a Dios con la oración que el mismo Jesús nos enseño, el Padre Nuestro, seguido de una oración espontánea de acción de gracias por los alimentos y dones recibidos e intercediendo a Dios por quienes no tienen el alimento material o espiritual.

  • Al terminar el día:

Dar gracias a Dios y pedir su bendición para cada uno de nosotros, y para el mundo entero, especialmente por aquellos más necesitados.

  • Recordemos a María:

Como Madre cuida e intercede por nosotros ante Dios, bastará un Ave María, tal vez al iniciar el trabajo de cada día o al finalizar la tarde; o bien, puede ser un misterio del Santo Rosario que no toma mucho tiempo.

Para ver más consejos, actividades y recursos para esta contingencia, visita: www.semperaltius.edu.mx/coronavirus 

banner
 
Fuente: Irma Delgado, Coordinador de Pastoral